La revolución tecnológica aún nos tiene reservadas muchas sorpresas, desde mi punto de vista, la última de verdadera importancia es la tecnología de las impresoras 3D. Es ciertamente increíble la cantidad de aplicaciones que ya está teniendo, la más reciente y sorprendente, la implantación de todo el cráneo, en este caso impreso en plástico, a una paciente holandesa de 22 años que padecía una enfermedad de los huesos. Todo ello con una impresora 3D. Increíble!!

Y, quizá, aunque ya parezca que nada nos pueda sorprender, ya se están imprimiendo alimentos con impresoras 3D. Pero, ¿todo esto?, ¿Es sano?, ¿Es bueno para nuestra salud? ¿Está nuestro organismo preparado para este tipo de alimentación? ¿Cómo afectará a nuestra dieta la comida que se produce en las impresoras 3D?

La primera impresora 3D de comida se fabricó en España. La NASA había comenzado a trabajar en esta tecnología a principios de 2013 con la idea de proveer a sus astronautas de alimento, sin embargo, la empresa Natural Machines una startup barcelonesa, se adelantó y en mayo del mismo año ya tenía su prototipo listo. Se llama Foodini y sus cartuchos, llamados Contractor, están cargados, “en forma de polvo, de todos los nutrientes, proteínas y carbohidratos necesarios para una dieta equilibrada”, según afirman sus creadores.

Pero, ¿esto es así? ¿Está todo el proceso controlado?

Quizá sea pronto para valorarlo, pero ya hay informaciones que nos ponen en alerta. Como un estudio del Instituto de Tecnología estadounidense de Illinois, en el que se analizaban cinco impresoras de este tipo y se llegaba a la conclusión de que el uso de polímeros ABS y PLA como materia prima podría tener consecuencias negativas para la salud.

Consecuencias negativas, no tanto por los alimentos producidos, de los que no hay aún estudios sanitarios que digan lo contrario, sino por el mecanismo de trabajo de la propia impresora 3D.

Esto, dicho de forma sencilla, significa que, en el proceso, la impresora emite una serie de partículas que pueden quedar en el ambiente y, al ser respiradas, permanecer en nuestros pulmones. Se comparaba el daño causado con el que causan los cigarrillos. No obstante, todo dependía de la cantidad de tiempo que se estuviera inhalando. Los investigadores concluían su trabajo solicitando mayores experimentos para comprender el posible daño causado por las partículas emitidas por las impresoras 3D.

Como siempre, hay que ser cautelosos con este tipo de noticias. Siempre hay riesgos cuando se avanza tecnológicamente, pero para realmente avanzar, hay que hacer las cosas muy bien.

Seguiré leyendo e investigando sobre estos temas de salud que tanto nos interesan. Ah! Y, por supuesto, os seguiré informando.

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One Comment

  • Juan Carlos dice:

    La impresión 3d es toda una revolución, en mi país cada vez está tomando más y más fuerza, la impresión 3d es genial puedes construir modelos, maquetas a muy bajo costo en muy poco tiempo y no cabe duda de que con el tiempo va a revolucionar el sistema de alimentación humana.